Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION
Mora Godoy recibe a LA NACION en su casa vestida informalmente, con un look teenager -remerita y mini de jean- y su pequeña hija entre brazos, muy lejos de aquella postal impactante de cuando expuso su cuerpo y su arte en la tapa de Playboy. Tiene el gesto inquieto de una mujer independiente, embelesada con su criatura, y una interesante carrera como bailarina, coreógrafa, docente y productora de sus propios espectáculos, que la llevan por todo el mundo. La próxima semana realizará su quinta gira por Rusia y su primera actuación en Siberia, una de las incursiones tangueras más insólitas hasta la fecha. "Será algo rarísimo para mí. Aunque estuve varias veces en Rusia, no sé qué esperar, porque vamos por pueblitos perdidos del interior", dice, con
aire enigmático.
¿Cuál puede ser la conexión que tienen en Siberia con el tango?
Definitivamente, la soledad. En el tango siempre está la posibilidad del abrazo y el encuentro con el otro. Por otro lado está todo el boom de las películas, y para cierto público el tango todavía sigue siendo algo exótico. La creadora de Tanguera (junto a Diego Romay y Omar Pacheco) no tiene techo. Diferencia bien sus proyectos personales, su empresa de eventos tangueros y su escuela de tango. Todo conduce a lo mismo: que el nombre Mora Godoy se instale como una marca dentro del género. "El año pasado me empecé a dar cuenta de que el nombre empezaba a ser una marca. Sin querer trabajé mucho para eso bailando y creando un nuevo formato de musical con Tanguera . Logré instalarme en el tango de hoy.
¿Qué aportaste al musical?
En su momento no lo tenía claro. Veía que se repetían muchas cosas en los musicales, no se narraban historias y sentía que coreográficamente el tango necesitaba otra cosa. Lo mío tiene que ver con mucha destreza, la velocidad de los pasos, la acrobacia y la fusión de técnicas. Criticado o no, es lo mío. Eso lo tengo claro. Por ahí me critican la acrobacia, pero cuando vienen los revoleos la gente se para y aplaude. Mora Godoy no tiene reparos en decirlo: baila para la popular y lo lleva con orgullo. Será por eso que desde que apareció bailando en la compañía Tango X 2, de Miguel Angel Zotto, su imagen despegó como un cohete. Fundó su propio grupo de baile y creó Tango fatal (1997), Los creadores (1999), Tanguera (2002), que la instaló en el mundo del espectáculo; Tango emoción (2004), Tangorama (2006) y Shine (2008), que la llevará de tour por Asia. Mora tenía una visión de su carrera: "Cuando empecé con el tango estudiaba Ciencias Políticas en la UBA y estaba como solista en una compañía de danza jazz. Cuando descubrí el tango dejé todo y tenía claro lo que quería hacer. Me acuerdo de que en la primera gira con Tango x 2 me compré todos los diarios donde salían críticas del espectáculo y entendía por qué le pegaban o por qué no. Después de esa gira ya sabía qué tipo de musical quería hacer". Mora dice que se reconoce en la imagen de una figura como María Nieves, otra referente del baile. Con su estampa y personalidad, ambas se impusieron en un mundo de hombres. "Miro atrás la función de las bailarinas en el tango y creo que establecí una gran diferencia con ellas. En eso me siento identificada con María Nieves, porque cuando aparecemos en el escenario algo pasa, estamos plantadas. Y eso se tiene o no se tiene. Además, yo hago otras cosas. No sólo ocupo un lugar como bailarina, sino que me destaqué con mi compañía y la escuela, que me ubican en un sitio diferente. Es mucho lo que trabajo diariamente para estar a la vanguardia coreográfica", dispara. Mora se mueve de un lado para el otro, como en el escenario. Está atenta a su hija, es muy buena anfitriona y sabe cómo ejercer un marketing propio alrededor de su figura. Cuando ya era una bailarina reconocida en el tango y había coreografiado algunos cuadros para Maximiliano Guerra, la tanguera le dio otra vuelta de rosca a su carrera y posó desnuda para la revista Playboy: "Esa producción la hice dos meses antes de quedar embarazada. Cuando me lo propusieron lo que pensé es que si hacía las cosas bien todo sirve. Otra cosa es si hacés algo así para obtener fama inmediata, pero en mi caso ya tenía una carrera que sostenía todo. Me acuerdo de que la revista salió en julio y el 31 diciembre de 2006 yo bailé con Barenboim en la 9 de Julio, que fue otro hito de mi carrera, porque se transmitió a todo el mundo".
¿El desnudo lo hiciste como una provocación al mundo tanguero?
No lo hice para eso [hace una mueca que deja ciertas dudas]. Estoy acostumbrada al desnudo porque el bailarín trabaja mucho con el cuerpo. Cuando bailo no pido camarín al lado del escenario. Me vengo cambiando desnuda desde hace 15 años frente a técnicos de todos los teatros. Uno está tan apurado que se pone en bolas sin problemas.
¿Tenías temor a las críticas?
Para nada. Siempre te van a criticar, hagas lo que hagas. Esa es la envidia de aquellos que no se animan a lanzarse.
¿Te sentís aceptada por el ambiente tanguero?
Nunca me preocupé por eso. Yo soy más autoexigente que el propio ambiente. Muchas veces me vienen con chismes de lo que dicen de mí, pero no es algo que me llegue. Después voy a la milonga y todos se quieren sacar una foto conmigo.
¿Pero tenías referentes que admirabas en el tango?
Nunca tuve ídolos tangueros, aunque sí respeto a muchos músicos. Yo admiro a Baryshnikov, Vasiliev, Maximova. Esos fueron mis grandes ídolos, por los que esperé horas a la salida de un teatro para que me firmaran una zapatilla o un programa de mano. De chica nunca tuve empatía con el tango porque cuando mis abuelos ponían Grandes valores del tango para mí era un horror. Yo vengo de otro palo.
El tango hace pie en Siberia, con su nuevo espectáculo, Shine , del que hizo un anticipo recientemente en el teatro ND/Ateneo, la bailarina y coreógrafa visitará varias ciudades junto a su compañía. Con la Mora Godoy Tango Company, la artista realizará un tour asiático, que comenzará la próxima semana y culminará a fines de abril. El itinerario, tan exótico como sus culturas, incluirá países y ciudades como Estonia, Latvia, Lituania, Moscú, Vladivostok, Habarovsk, Novosibirsk, Yekaterinburg, Samara y Kazan.
Nota del editor : la foto ( JPEG ) que acompaña la nota de Mora Godoy, no es originaria de la entrevista realizada por Gabriel Plaza, fue tomada libremente de internet (google imágenes) y sumada al reportaje con el fin de ilustrar a los lectores sobre el arte de tapa de revista Playboy, realizada por la artista y mencionado en la nota.
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